El Peugeot eRifter presenta una paradoja interesante: aunque ofrece una experiencia de conducción muy placentera y cuenta con múltiples virtudes en cuanto a su diseño y funcionalidad, la limitación en su autonomía eléctrica lo hace menos atractivo para quienes buscan un vehículo versátil y apto para trayectos largos. En este análisis, destacamos tanto sus puntos fuertes como los aspectos que lo hacen ceder frente a su versión diésel.
El eRifter es la versión totalmente eléctrica del Peugeot Rifter, un vehículo utilitario que se adaptó a las normativas actuales de emisiones, lo que llevó a Stellantis a eliminar las variantes de combustión en ciertos mercados. Aunque inicialmente se pensaba que el Rifter se quedaría solo en su versión eléctrica, recientemente se ha reincorporado a la gama una opción diésel HDI de 130 CV, que para muchos puede resultar más práctica y atractiva.
En cuanto al diseño y confort, el eRifter destaca por su gran espacio interior. El maletero es uno de los puntos fuertes del modelo, con una capacidad amplia y formas cuadradas que facilitan la carga. Además, la apertura independiente de la luneta trasera es una característica que permite acceder al maletero sin necesidad de abrir todo el portón, algo especialmente útil en espacios reducidos. Las plazas traseras también ofrecen un buen espacio, con asientos individuales que incluyen anclajes Isofix, lo que permite instalar hasta tres sillas infantiles. A pesar de esto, algunos usuarios podrían encontrar la posición de los asientos traseros algo incómoda, ya que la postura es demasiado erguida y la banqueta, al no ser ajustable, puede resultar corta para adultos, limitando el apoyo de las piernas.
Al volante, el eRifter proporciona una experiencia de conducción muy agradable, con una buena visibilidad y una gran cantidad de espacio en todas las direcciones. El puesto de conducción está bien diseñado, y el sistema de climatización cuenta con controles físicos, lo cual es una ventaja frente a otros modelos que requieren manipular la pantalla táctil, lo que puede ser menos intuitivo. Además, el famoso iCockpit de Peugeot ha sido modificado para que el conductor pueda ver los indicadores sobre el volante, en lugar de a través de él, algo que mejora la experiencia de manejo respecto a sus “clones” dentro de la gama de Stellantis (como el Citroën Berlingo o el Opel Combo).
En términos de rendimiento, el motor eléctrico de 136 CV del eRifter es más que suficiente para mover el vehículo con agilidad, tanto en ciudad como en carretera. Ofrece una conducción suave y cómoda, típica de los coches eléctricos, con una respuesta inmediata al acelerador y una excelente insonorización que permite disfrutar de trayectos silenciosos. Sin embargo, uno de los principales inconvenientes del eRifter es su autonomía. Con una batería de 50 kWh, su autonomía real es de aproximadamente 306 km, lo que puede ser insuficiente para quienes necesitan recorrer largas distancias sin planificar constantes recargas. Este aspecto se ve acentuado por la limitada potencia de carga en corriente continua de 100 kW, que, aunque es adecuada para la mayoría de los viajes urbanos o cortos, puede volverse un reto en trayectos largos o en zonas sin infraestructura de carga rápida.
A pesar de estas limitaciones, el eRifter sigue siendo una opción atractiva para quienes buscan un vehículo eléctrico con gran espacio y comodidad para el día a día. No obstante, para aquellos que valoran la libertad de hacer trayectos largos sin tener que preocuparse por la autonomía, la versión diésel HDI de 130 CV, que cuesta unos 5.000 euros menos, se presenta como una alternativa más práctica. Con el motor diésel, se puede disfrutar de un rendimiento continuo sin las preocupaciones de recarga y con la posibilidad de recorrer el doble de distancia sin necesidad de parar.
En resumen, el Peugeot eRifter es un vehículo eléctrico con muchas virtudes, especialmente en cuanto a su comodidad y funcionalidad. Sin embargo, su autonomía limitada y la necesidad de planificar recargas lo hacen menos atractivo para viajes largos, donde la versión diésel ofrece mayor versatilidad y practicidad. Si bien el eRifter es ideal para un uso urbano o para quienes pueden adaptarse a las limitaciones de los vehículos eléctricos, la opción diésel se posiciona como la mejor elección para quienes buscan mayor autonomía y flexibilidad en sus desplazamientos.
Source: autobild.es
